h. Documento impreso no es página web

Los documentos de impresión, como por ejemplo los archivos PDF, están diseñados para ser impresos y tienen un estilo de escritura distinto al contenido en la web.

Si bien hay veces en que se ocupan como documento adjunto, no están hechas para ser publicadas como páginas, no son su funcionalidad, además de no ser rastreadas por los buscadores.

Según Jakob Nielsen, los usuarios se pierden dentro de archivos PDF, que suelen ser grandes manchas de textos lineales, que están optimizadas para la impresión y son desagradables de leer y navegar en línea. El PDF es bueno para la impresión, pero eso es todo.

Ahora, si suponemos que el problema se soluciona en copiar la información de un PDF a una página HTML, tenemos que recordar las diferencias entre la escritura web y la escritura impresa. Un documento que posee información relevante para nuestros usuarios debe ser redactado nuevamente para una página web.

En resumen, no debemos obligar a nuestro visitante a revisar la información en un archivo de impresión, porque simplemente rompe con las convenciones de usabilidad y coherencia del diseño de nuestros sitios. Y si copiamos sin editar el contenido, definitivamente no aportaremos a entregar un mensaje conciso y útil a la necesidad del usuario.  

Archivos adjuntos

En caso de tener que incluir archivos adjuntos con información complementaria y extensa  para que el usuario descargue, es aconsejable que se carguen en formato PDF. Los documentos pueden convertirse a ese formato para evitar las incompatibilidades de programas de oficina que los usuarios tengan instalados en sus computadores (distintas versiones por ejemplo de Microsoft Office y Open Office). Se recomienda cargar un documento en otro formato sólo cuando sea necesario, como en el caso de formularios en archivo Word.

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