b. Nuestro contenido

Pasa lo mismo en todos los sitios web: nadie los lee.

“No leemos las páginas, las hojeamos” escribe Steve Krug, en su libro No me hagas pensar (2006).  Indica que “las personas tienden a invertir poco tiempo en leer la mayoría de las páginas web. Por el contrario, las hojeamos rápidamente (o las leemos muy por encima) en busca de palabras o frases que capten la atención de nuestra vista”

Pero, ¿por qué deberíamos mejorar nuestro contenido si la información ya existe y está publicada? La razón es sencilla: si los visitantes no ingresan o nos abandonan en menos de cinco segundos porque el contenido que les ofrecimos era deficiente, el proyecto web habrá fracasado.

Un análisis preliminar sobre el usuario permitió darnos cuenta que los estudiantes son los mayores visitantes de los sitios de la Universidad. Son un público cautivo, lo que no significa que ingresan al portal porque les agrade o tengan una experiencia conforme a sus expectativas. Lo hacen porque encuentran informaciones precisas y acabadas. Las páginas más visitadas eran aquellas que ofrecían un servicio en línea, o informaciones sobre inicio de fechas para algún acontecimiento.

Volvamos al ejemplo anterior sobre la página de becas y beneficios. Si la página incluyera todas las becas de la Universidad, más todas sus características como descripción, requisitos, postulaciones, etc., tendríamos algo cercano a un pergamino. En cambio, si ordenamos el contenido jerarquizando lo importante al comienzo, con resúmenes y atajos para que en tan sólo cinco segundos el visitante sepa qué es lo que hay de relevante en esa página para él, el usuario posiblemente encuentre lo que estaba buscando.  

¿Y eso es todo? ¿Basta sólo con ordenar nuestro contenido? No.

Dentro de los sitios relacionados a la Universidad podremos apreciar la práctica habitual de publicar contenidos que se asemejan más a un informe institucional que a una página que da respuestas a los visitantes.

La primera ley del experto en usabilidad Steve Krug es “no me hagas pensar”. Esto significa que tanto los diseñadores como arquitectos de la información deberán hacer un esfuerzo por desarrollar un sitio que sea obvio, evidente, claro y fácil de entender para el usuario. Pero también significa un esfuerzo desde los creadores del contenido para entregar respuestas a los visitantes, sin incurrir en textos que se convertirán en relleno y que probablemente dejarán de leerse en la primera línea.

Por ejemplo, en los sitios web orientados al público externo, un error común es publicar notas dirigidas al personal y documentos que resumen el funcionamiento de la institución (a veces incluso en los mismos formatos y lenguaje en que fueron recibidos, como memorándums o decretos). Un sitio web que se habla a sí mismo, que incluye declaraciones propias de la cultura organizacional, es un sitio que no dialoga con los usuarios y no crea un contenido centrado en ellos.

Ahora es momento de analizar nuestro contenido y hacerlo en función a los intereses del visitante.

Enlaces relacionados

  • “Lo poco que leen los usuarios” fórmula cuantitativa para determinar que las personas leen alrededor de un 20% como promedio. Además, se indica que los porcentajes de lectura comienzan a decaer cuando los textos sobrepasan las 200 palabras.